Basuraleza: los residuos generados por el ser humano

La presencia de botellas, restos de papel o colillas por desgracia es demasiado frecuente en nuestras playas, ríos y montañas. Este desagradable fenómeno ya tiene un nombre: basuraleza. Y es mucho más grave de lo que creemos.

Basuraleza

¿Qué es la basuraleza?

Con este nombre se hace referencia a los residuos abandonados por el ser humano en entornos naturales. Esos desperdicios, que todos somos conscientes de que no deberían estar ahí, no sólo estropean el paisaje, sino que además causan un grave daño medioambiental.

Son muchas las iniciativas que ya se han puesto en marcha para combatir este problema. Pero no son suficientes. Es muy importante concienciar a la población para provocar un cambio de mentalidad en las personas que no tienen ningún respeto por el entorno natural.

Si esta falta de respeto se manifiesta en las ciudades, donde pueden encontrarse papeleras y cubos de basura en cada esquina, no parece que vaya a ser tarea fácil concienciar a la población para que no arrojen basura en las playas o los ríos.

Sin duda la educación entre los más pequeños y las campañas de concienciación entre los adultos son esenciales para acabar con este triste fenómeno.

residuos mar

La basuraleza en el medio acuático

Los plásticos y los microplásticos constituyen un gran problema para los ecosistemas acuáticos. Esos plásticos acaban siendo ingeridos por los peces que viven en los mares, los ríos y los lagos, y provocan en muchos casos intoxicaciones que acaban con su vida.

Por si esto no fuera suficientemente preocupante, los efectos de la ingestión de plásticos y microplásticos por parte de los peces no acaban ahí. Muchos de esos peces son capturados por los pescadores y acaban formando parte de nuestra alimentación. Como si la naturaleza se quisiera vengar de nosotros, los restos de plásticos que vertimos en las playas y los ríos llegan a nuestro sistema digestivo, pudiendo provocar graves alteraciones en nuestra salud.

Basura tierra

Basuraleza: daños para la flora

Los residuos que se abandonan en la superficie de los parques naturales o las montañas acaban siendo absorbidos por la tierra y de ahí son digeridos por las plantas. Más tarde, los animales, que a su vez se alimentan de esas plantas, acaban incorporando a su organismo esas sustancias tóxicas. Este ciclo también se desarrolla en la agricultura, es decir, muchas frutas y verduras que llegan a nuestra mesa pueden estar contaminadas con esas sustancias tóxicas.

Alteración del ecosistema

Cualquier alteración de un entorno natural suele tener graves consecuencias. La huella de la actividad humana puede provocar cambios en los hábitos y la alimentación de animales, plantas e incluso bacterias, que deben adaptarse a nuevas situaciones.

Este problema puede generar numerosos problemas, como migraciones incontroladas, la extinción de algunas especies o la propagación de nuevas enfermedades, que también podrían afectar al ser humano.

Una situación preocupante

Aunque parece que ahora la población mundial está más concienciado con el respeto por el medio ambiente, también es cierto que el problema de la basuraleza ha crecido de forma notable en los últimos años.

Un buen ejemplo lo encontramos en las toallitas desechables que se arrojan por el inodoro. En poco tiempo esta costumbre ha generado toneladas de residuos que han acabado en el medio acuático y han incrementado los niveles de contaminación.

A pesar de que los fabricantes advierten de que estos productos deben tirarse a una papelera, todavía hay muchos usuarios que siguen tirando las toallitas por el inodoro.

Este es solo un ejemplo, pero existen muchos más. No es un problema que se haya generado solo, es evidente que los culpables somos nosotros. Y nuestra obligación es pasar de ser el problema a convertirnos en la solución.

Concienciar sociedad sobre basura

La lucha contra la basura en la naturaleza

Poner fin al problema de la basuraleza es un reto que debemos afrontar con urgencia. Para evitar que siga creciendo es necesario concienciar a la población de las graves consecuencias que esta irresponsabilidad tiene para el entorno y también para nuestra salud. Y hay que educar en el respeto al medio ambiente por supuesto a los niños, pero también a los adultos. Son necesarias acciones transversales que impliquen al conjunto de la sociedad.

Por otro lado, los poderes públicos deben redoblar sus esfuerzos para recuperar cuanto antes los espacios naturales que están contaminados. Gobiernos, comunidades autónomas y ayuntamientos deben acometer acciones valientes que equilibren la prosperidad con el cuidado del medio ambiente.

Pero también es muy importante la participación ciudadana. Hay pequeñas acciones que pueden dar lugar a un cambio fundamental si todos ponemos de nuestra parte. Por ejemplo, si vas al campo o a la playa, además de recoger la basura que generes, recoge también el equivalente a una o dos bolsas de los residuos que encuentres por allí.

Si por fin nos concienciamos de que no debemos arrojar basura en espacios naturales y además empezamos a recoger los residuos a gran escala, podríamos acabar con el problema. Tardaríamos décadas, pero el planeta nos lo agradecería. Y también nuestros hijos y nuestros nietos.

La basuraleza es un problema que nos afecta a todos y debemos luchar contra él. Merecemos un entorno más limpio del que también puedan disfrutar las próximas generaciones. La solución a este grave problema está en nuestras manos.