¿Las casas de apuestas son un peligro para los jóvenes?

¿Las casas de apuestas se han convertido en una amenaza real para los jóvenes?. La última encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad parece confirmar que sí. Dicha encuesta Indica que el 6,7 % de las personas de entre 15 y 64 años han apostado dinero en el último año. Sin embargo, este porcentaje asciende hasta un 11 % en el colectivo cuyas edades oscilan entre 15 y 24 años. Lo grave es que una parte de estos jugadores acaba desarrollando un trastorno de ludopatía.

¿Las casas de apuestas son un peligro para los jóvenes?

El Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones reconoce que actualmente en España hay un total de 670.000 ludópatas. La encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad también manifiesta que un 30 % de los adolescentes españoles reconoce haber jugado de forma presencial en alguna ocasión. De estos, un 5 % afirma sufrir algún problema derivado de la ludopatía. La cuestión es: ¿debemos preocuparnos por estos datos?

Apostar en los jóvenes afecta a su rendimiento escolar

La apertura de este tipo de locales de apuestas cerca de las instituciones educativas reduce el rendimiento escolar. Así lo confirma un estudio elaborado en Madrid por la Universidad de Florencia. En este caso, se tomaron como muestra los establecimientos que ofrecen apuestas que se encontraban a menos de 500 metros de un instituto. Esta es la distancia mínima que contempla la legislación española. El estudio demuestra que la proximidad de un salón de apuestas a un centro educativo afecta hasta un cuarto de punto de media en el examen de Selectividad.

Sin embargo, la incidencia no es la misma en función del lugar de residencia del adolescente y del tipo de centro donde estudia. En los barrios más humildes, la bajada de puntuación es mayor, llegando hasta el medio punto. Ocurre lo mismo en función del tipo de escuela. Las escuelas públicas también son las que registran la mayor pérdida de puntuación, respecto a los centros concertados y privados.

Una de las consecuencias de este tipo de adicción es la denominada ansiedad social. Muy pocos jóvenes reconocerán públicamente que son ludópatas y que no pueden controlar sus impulsos con el juego. Es el miedo al que dirán y a parecer un enfermo de cara a los demás. Asimismo, los jóvenes constituyen un colectivo muy impresionable a los efectos de las ganancias derivadas de las apuestas. En este sentido, es muy habitual que tras una fase inicial de ganancias se dé paso a otra fase de pérdidas. A partir de aquí, los psicólogos advierten que se inicia un estado de irascibilidad y aislamiento.

La falta de control, el principal problema

La búsqueda de dinero fácil y la frustración provocada por las pérdidas desembocan en una reducción del interés por los estudios, absentismo escolar y en muchos casos, el abandono.

Por otra parte, uno de los principales peligros que se asocian a las casas de apuestas es la falta de control que se ejerce sobre los menores. En 2019, la Unión de Consumidores de Extremadura publicó un estudio cuyos resultados resultaron sorprendentes. Un grupo de investigadores acompañaron a un menor de edad durante sus apuestas y comprobaron que en el 25 % de las ocasiones, pudo acceder sin problema al ir acompañado por un adulto. Esta laxitud contribuye a que la edad de inicio en las apuestas sea cada vez menor.

Asimismo, otros estudios revelan que la distancia entre el domicilio y el establecimiento de juego es otro factor de riesgo. Los jóvenes que viven a menos de 700 metros de una casa de apuestas presentan entre un 60 y un 84 % más de probabilidades de convertirse en adictos al juego, según demuestra otro estudio realizado por la Universidad de Melbourne.

Factores que aumentan la ludopatía juvenil

Uno de los elementos que ha contribuido a acrecentar esta problemática es el auge de las casas de apuestas en los últimos años. Sin ir más lejos, en Madrid el número de casas de apuestas ha aumentado hasta un 300 % entre 2013 y 2019. Este crecimiento espectacular ha provocado que muchos de los jóvenes hayan visto en estos locales una especie de centro social. Ya no solo van a apostar, sino también a pasar la tarde junto a sus amigos y conocidos. Actualmente, para muchos jóvenes, incluyendo muchos menores de edad, apostar es una opción de ocio como ir al cine o al parque.

Esta circunstancia, junto al crecimiento de las opciones para apostar de forma online, ha provocado que hoy apostar resulte más fácil que nunca. Las nuevas generaciones son cada vez más adictas al juego, ya sea a la ruleta, al blackjack o a las apuestas deportivas. Además, el anonimato y el nulo control de acceso son factores que han eliminado cualquier dificultad para desarrollar este tipo de comportamiento.

Como conclusión, las casas de apuestas acaban siendo un cóctel realmente adictivo que cada vez afecta a más jóvenes. Es importante llevar a cabo un buen control para evitar que los adolescentes puedan verse abocados a caer en la ludopatía. Es un grave problema al que se enfrentan los jóvenes y debe tomarse muy en serio.