Glotofobia: la xenofobia de los acentos

¿Alguna vez te has sentido discriminado o discriminada por tu acento? ¿Tal vez tu forma de hablar no se corresponde con el modelo comúnmente aceptado como el más correcto o extendido? Si es el caso, estás siendo víctima de una nueva forma de xenofobia que se centra en los acentos y que se conoce con el nombre de glotofobia.

La glotofobia, la discriminación lingüística

El neologismo “glotofobia” (gloto: lengua, y fobia: odio, rechazo) ha sido acuñado por Philippe Blanchet, un profesor de sociolingüística y didáctica de lenguas de la Universidad de Rennes 2 en Bretaña, Francia. Philippe Blanchet ha iniciado en el país galo una particular cruzada en defensa de una ley que castigue la discriminación lingüística de igual manera que ya se penaliza la discriminación por motivos sexuales, raciales o religiosos. Su lucha ha obtenido sus frutos recientemente, al aprobar la Asamblea Nacional una proposición de ley en este sentido, presentada por el diputado Christophe Euzet, originario de Perpiñán, y que deberá ser refrendada próximamente en el Senado.

Para comprender el alcance de esta reivindicación es necesario conocer la situación que se vive en Francia con respecto a los acentos. Según el profesor Blanchet, en Francia hay 10 millones de personas que sufren discriminación lingüística. El mismísimo primer ministro, Jean Castex, sufrió un episodio de glotofobia cuando se hizo oficial su nombramiento el pasado mes de julio. Las burlas sobre su acento se sucedieron en las redes sociales e incluso fueron numerosos los medios de comunicación parisinos de ámbito estatal que se mofaron de su acento meridional. Jean Castex nació en Vic-Fezensac, una población del sur de Francia, cercana a los Pirineos donde se habla el occitano, una lengua romance que comparten unos dos millones de personas, no sólo en el sur de Francia, sino también en Italia, en los Valles Occitanos, e incluso en España, en el Valle de Arán.

Este suceso evidenció la discriminación lingüística que sufren cada día en Francia millones de personas. Según Philippe Blanchet, desde los días de la Revolución, se ha instaurado en Francia una dictadura lingüística que castiga a todos aquellos que no hablan francés con el acento propio de los parisinos. Esta dictadura linguistica utiliza la glotofobia como una seña de identidad nacional.


La glotofobia en España

¿Existe glotofobia en España? En nuestro país conviven varias lenguas y el español se pronuncia con acentos muy diferentes. ¿No son frecuentes los chistes sobre la forma de hablar de los andaluces, los gallegos o los murcianos? ¿Y no se trata sólo de la punta de un iceberg que demuestra que existe xenofobia en España? Al igual que ocurre en Francia, en nuestro país también se registran a diario numerosos casos de discriminación por motivos de acento. Basta con realizar un repaso por la prensa española de los últimos años. En 2011, Artur Mas, por aquel entonces presidente de la Generalitat, declaró en un debate sobre inmersión lingüística en Cataluña que “en Andalucía hablan castellano, pero que a veces no se les entiende”. En 2017, Ramón Silva, un edil socialista madrileño, declaró textualmente “Queremo un PZOE ganadó” Su frase iba dirigida a Susana Díaz. Para contextualizar esta frase, conviene saber que Ramón Silva era afín a Pedro Sánchez, que ganó la secretaría general del PSOE a Susana Díaz, presidenta del gobierno de Andalucía, en las primarias celebradas en 2017. El popular presentador de TV Pablo Motos también fue señalado por burlarse del acento de Granada de uno de sus invitados. “¿Hablas así porque quieres?” llegó a decir.

Más recientemente, la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue objeto de numerosas burlas debido a su acento andaluz durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. El periodista Jorge Bustos publicó este artículo al que tituló “Marijau Montero habla con lengua de serpiente”. En dicho artículo escribió “Hasta la irrupción de María Jesús Montero en la escena política, todos pensábamos que el euskera era la única lengua no indoeuropea que se hablaba en España. Hoy sabemos que a nuestro ya complicado mapa idiomático debemos añadir un nueva riqueza: el monterés”. Uno de los episodios más llamativos en torno a esta polémica fue el cese del cónsul de España en Washington por burlarse del acento andaluz de la por aquel entonces presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Enrique Sardá Valls, cónsul general de España en Washington D.C. hasta 2017, publicó un comentario en un grupo de Facebook en el que se mofaba del acento andaluz.

¿Cuando una persona se burla de un acento, no se está burlando en realidad de todo un pueblo? La glotofobia parece mucho más que una anécdota intrascendente. Evidencia una situación preocupante que pone de manifiesto que la xenofobia tiene rostros más sutiles. Si no ponemos freno a ese centralismo lingüístico, estaremos ejerciendo una forma de discriminación que castiga a la inmensa mayoría de los ciudadanos de las zonas periféricas.